Un clásico andaluz donde pocos ingredientes lo son todo.Originario de Córdoba, el salmorejo ha sido durante siglos un plato esencial en la cocina andaluza, especialmente en verano y en el campo, donde aportaba energía y frescor en los olivares.
El salmorejo combina tomate maduro, pan y aceite de oliva virgen extra para crear una crema suave, densa y llena de sabor. El AOVE no solo emulsiona la mezcla: define su textura y aporta ese punto final de intensidad y carácter.
Fresco, nutritivo y profundamente ligado a la tradición, es uno de los platos más representativos del sur.
Ingredientes
Para 4–6 personas
- 1 kg de tomates maduros, pelados
- 150 g de pan del día anterior
- 1 diente de ajo
- 3 cucharadas de AOVE Olvero
- Sal
Opcional:
- Huevo cocido
- Jamón serrano
Preparación
- Tritura los tomates hasta obtener una base líquida y sin grumos.
- Añade el pan troceado y deja que se empape durante unos minutos.
- Incorpora el ajo y la sal, y tritura de nuevo.
- Añade el aceite de oliva virgen extra poco a poco mientras sigues batiendo, hasta conseguir una textura cremosa y emulsionada.
- Enfría en la nevera antes de servir.
- Sirve con huevo cocido, jamón serrano y un chorrito de AOVE.
Trucos
- Usar tomate muy maduro → es la base del sabor
- Añadir el AOVE al final → ayuda a conseguir una mejor emulsión y una textura más cremosa
- Triturar durante 2–5 minutos → es clave para lograr una crema fina
- Colar la mezcla → permite obtener una textura todavía más suave
- Enfriar antes de servir → mejora notablemente su frescura y sabor
Errores comunes
- Añadir el aceite demasiado rápido → dificulta la emulsión
- Usar pan muy duro sin hidratar → produce una textura irregular
- Utilizar tomates poco maduros → da como resultado un sabor más plano
- No enfriarlo antes de servir → pierde frescura
Cómo servir
La forma más clásica es acompañarlo con:
- huevo cocido
- jamón serrano
- un chorrito de AOVE
También puedes servirlo con:
- aceite infusionado
- picatostes
Toque Olvero
El aceite de oliva virgen extra es el alma del salmorejo: aporta cuerpo, suavidad y ese ligero picor final que equilibra el dulzor del tomate.